← Volver al Sumario

La transformación de una antigua vivienda frente al Teatro Municipal


Imagen principal

Frente al emblemático Teatro Municipal de Bahía Blanca, una antigua casona de lenguaje academicista vuelve a cobrar vida. Ubicada en Alsina 498, la edificación forma parte de un sector del tejido urbano que supo consolidar una fuerte identidad histórica en la ciudad.

Ficha Técnica
Proyecto:Vivienda antigua reciclada a local comercial
Ubicación:Alsina 498, Bahía Blanca
Proyecto y Dirección:Luis Manuel Blanco
Sup. terreno:295,38 m2
Sup. cubierta:1 383 m2
Sup. intervenida:132,15 m2
Finalización:Abril 2026

Al momento de la intervención, el estado del edificio era crítico. El paso del tiempo, sumado a los daños provocados por la inundación de marzo de 2025, había dejado cielorrasos colapsados, pisos levantados y humedad generalizada en toda la vivienda

El lote, de 295,38 m2, incluye la vivienda original de 132,15 m2, compuesta por un zaguán, un estar, un comedor, dos habitaciones, un baño, una cocina y un pequeño patio central que aportaba iluminación al dormitorio y a la cocina. Posteriormente, se incorporó una ampliación adosada de 82 m2, en la que se sumaron nuevos dormitorios, un baño adicional y un lavadero. Al fondo, el lote se completa con un jardín en forma de L, con abundante vegetación. En la vivienda funcionó un estudio jurídico durante los años previos a la inundación.

Frente a este escenario, la propuesta asumió un doble desafío: preservar el valor arquitectónico de la fachada y transformar el interior para adaptarlo a un nuevo uso comercial.

Uno de los criterios de intervención fue conservar el pequeño patio central existente que, si bien es acotado en dimensiones, cumple un rol fundamental en la iluminación natural de los ambientes. En contraste, el resto de los muros interiores de la superficie intervenida fueron demolidos, dando lugar a una planta continua y flexible, adaptable a distintos usos comerciales

La fachada, entendida como testigo del pasado, se mantuvo en su esencia, aunque con algunos ajustes puntuales. Se ampliaron los vanos de las aberturas —20 cm hacia cada lado y 30 cm hacia abajo— para mejorar la relación con el espacio público y favorecer su uso como vidriera. Asimismo, se mantuvieron y pusieron en valor los elementos originales, como molduras y volutas, reconstruyendo aquellas piezas que lo requerían. El revestimiento aplicado buscó replicar el color y la textura original. Las barandas de herrería existentes fueron extendidas para acompañar la nueva dimensión de los vanos, manteniendo el diseño original

Dado su estado de deterioro, todas las aberturas fueron reemplazadas por carpinterías de aluminio color negro. En fachada se colocaron paños fijos, en línea con su función expositiva. Hacia el patio posterior se incorporó una carpintería corrediza, mientras que en el patio central se dispusieron paños fijos, algunos con aperturas superiores para ventilación y uno de ellos incorpora la puerta de salida a este espacio

Uno de los recursos más interesantes aparece en el acceso: se conserva la puerta de madera original, que fue reacondicionada, mientras que una nueva carpintería vidriada —ubicada detrás del zaguán y en reemplazo de una antigua abertura de madera, aunque conservando el marco de madera existente— resuelve el cierre del local. Esta superposición construye un umbral donde conviven pasado y presente

El interior fue completamente reconfigurado. Se eliminó el piso de parquet original —ya deteriorado— y se ejecutó un nuevo contrapiso de hormigón, sobre el cual se colocaron pisos de terminación símil madera con sistema click. En el sector del frente se realizó un cielorraso nuevo con paneles desmontables y luminarias acordes, mientras que en el resto se recuperó el cielorraso de yeso existente mediante intervenciones puntuales. La cubierta, que presentaba un avanzado estado de deterioro y filtraciones, fue reemplazada por una nueva cubierta de chapa.

También se incorporaron nuevos radiadores, reemplazando los existentes y aprovechando la caldera instalada, para garantizar una adecuada climatización en todos los ambientes.

La eliminación de una antigua cocina y un baño permitió optimizar la superficie y reforzar la lógica de espacio continuo en torno al sector central de la vivienda. En paralelo, el patio central fue acondicionado e incorporó nuevas plantas para potenciar la presencia de verde, mientras que el jardín posterior también fue intervenido y puesto en valor, aportando luz, ventilación y un área verde que enriquece la experiencia espacial

Más que una simple puesta en valor, la intervención se presenta como un ejercicio de equilibrio entre memoria y transformación. La fachada conserva la identidad histórica, mientras que el interior fue adaptado a una nueva lógica de uso del espacio.

En una ubicación tan significativa, la operación trasciende lo arquitectónico: no solo incorpora un nuevo uso al edificio, sino que reactiva un fragmento clave de la ciudad. Así, esta casona logra reinventarse sin perder su esencia, consolidándose como un nuevo actor en el paisaje cotidiano de Bahía Blanca.


Galería de imágenes