Bahía Urbana cuenta con 30 años de experiencia en el desarrollo y comercialización de departamentos, haciendo de esta empresa, una de las más reconocidas de la ciudad. Con variedad de locaciones, siempre cuentan con un departamento para cada necesidad. Para conocer en profundidad su historia y trabajo en la ciudad, tuvimos la oportunidad de conversar con Víctor Ricardo Silvetti, quien junto a Pablo Vicente Franco es uno de los encargados de la firma. Víctor nos cuenta al detalle cada uno sus objetivos y cómo fue que lograron afianzarse en el mercado inmobiliario, como una de las empresas constructoras más importantes de nuestra ciudad.
“Comenzamos por el año 1994, y si bien con Pablo nos conocíamos desde la escuela primaria y el barrio, éramos compañeros en la UNS. Las ganas de aprender y sumar alguna experiencia laboral hicieron el resto. Al cabo de una semana de la primera conversación, ya teníamos la posibilidad de hacer nuestra primera obra. Nuestro objetivo inicial fue aprender, sumar experiencias, tomar contacto con la realidad. Para ello nos nutrimos del conocimiento de profesores, familiares y amigos, a quienes consultábamos permanentemente. Sin dudas, esta fue una de las etapas más emocionantes de estos 30 años”, afirma Víctor. “Al comienzo conformamos una sociedad de hecho que llamamos Habitat y en el 2005 constituimos Bahía Urbana adoptando tipo societario de Sociedad Anónima lo que nos dio un respaldo jurídico que influyó para que las personas que aún no conocían la empresa, tuviesen más seguridad en sus inversiones. El compromiso y responsabilidad en nuestra empresa en ambas etapas ha sido el mismo”.
“Recuerdo con mucha nostalgia nuestra primer obra, un edificio en calle Mitre al 1500, en donde tuvimos que demoler una casa y construir un inmueble de ocho departamentos. Los primeros proyectos son difíciles, ya que es difícil conseguir inversores cuando no te conocen. Pero si me preguntás cual es la obra que destaca el trabajo de la empresa, no podría mencionarte una en particular. Para nosotros todas, absolutamente todas, fueron importantes y forjaron la empresa que somos actualmente. Porque cuando a uno lo eligen sobre otros, eso es lo que lo convierte en significativo”, menciona. “Sin ir más lejos en el tema, la semana pasada me pasó algo hermoso. Fui a firmar una escritura de un departamento que se había vendido hace unos tres o cuatro meses, muchas veces no conozco a los propietarios, porque suelen enviar a un apoderado a firmar los boletos, aunque sí los veo el día de la entrega, charlamos ahí. Resulta que este hombre que había comprado, era el hijo de una persona que a toda la familia le habíamos hecho la casa, al padre, al hermano, al cuñado del hermano. Eso me llenó de orgullo, porque quiere decir que nos eligen por el boca en boca, la recomendación personal, y eso no tiene comparación”, relató Víctor.
Ante la pregunta que le realizamos sobre qué distingue a Bahía Urbana de otras empresas constructoras, la respuesta fue contundente: “Nosotros estuvimos siempre trabajando acá en Bahía Blanca y nos dedicamos hace 30 años a hacer prácticamente lo mismo. Empezamos a construir el primer edificio por el año noventa y pico, y a partir de ahí, prácticamente no dejamos de hacer este tipo de obras. Por lo cual es muy difícil hablar de nosotros mismos, porque la perspectiva de mirar Bahía Urbana desde adentro es muy diferente a cómo lo ve la gente desde afuera. Pero bueno, nosotros siempre invertimos absolutamente todo lo que hemos producido, para generar nuevas obras y nuevos edificios. En estos años hemos hecho aproximadamente 70 edificios, más de 2000 departamentos. Entonces, ¿qué es? Y es eso, la trayectoria, la seriedad, cumplir con las entregas, siempre se han edificado todos los edificios, siempre se ha hecho con lo que se prometió. Hemos pasado montones de situaciones, crisis económicas, cambios en los reglamentos, con los códigos, con los corralitos urbanos, de dinero, los corralitos de todo tipo. Pero nada, siempre hemos salido adelante”, explica orgulloso.
Además subraya, “la otra característica que nos destaca fue siempre la base que nosotros entendemos que una empresa constructora debe tener: su personal. Vos podés contar con todas las máquinas, las obras, los clientes, todo lo que quieras. Ahora, si no tenés la gente que sabe cómo trabajar cada área, que están comprometidos con su trabajo, no sirve de nada. En consecuencia, debemos estar preparados de antemano para iniciar una nueva obra cada vez que se concluye con otra, ya que la rueda no puede detenerse. Esto involucra a muchísimas personas, el equipo es enorme más allá del personal propio, incluye a escribanos, contadores, abogados, programadores, arquitectos, diseñadores, inmobiliarias, publicistas y un enorme grupo de trabajo que comprende también a los proveedores. Por otro lado, la escala de los emprendimientos varía debido a las necesidades del mercado inmobiliario, los cambios económicos y el planeamiento de la ciudad. Esto hace que debamos adaptarnos y prepararnos profesionalmente para cada uno de los emprendimientos que comenzamos”, aclara el representante.
Cuando consultamos su visión sobre la actualidad del sector de la construcción, la respuesta fue muy concreta: “La industria de la construcción es diferente a otras. En nuestro caso, el hecho de ser desarrolladores inmobiliarios implica que el tiempo que transcurre desde la compra de un terreno hasta la entrega de un edificio oscila entre tres y cuatro años. Esto se ve afectado indefectiblemente por la coyuntura de nuestro país. En ese lapso de tiempo pasan gobiernos, crisis políticas, cambios en las variables económicas, escasez de materiales, complicaciones de todo tipo que todos los argentinos conocemos y hemos aprendido a convivir con ellas”, resalta. “Es por esto que las empresas constructoras siempre debemos seguir adelante pase lo que pase. En nuestro caso es importante identificar la posibilidad de acción en esa coyuntura y emprenderla sin dudar. Lo peor sería quedarse en el camino con las obras sin terminar. La herramienta más importante emocionalmente es el optimismo, está en nuestro ADN. La mejor forma de ser optimistas es reinvertir en lo que hacemos, en nuevos desarrollos. En este contexto, entendemos que las perspectivas son buenas para la industria de la construcción. La concreción de varias obras de envergadura, producto de inversiones privadas y públicas, requerirá de bienes y servicios que las empresas bahienses se encuentran capacitadas para brindar”.
Para finalizar, le consultamos cuáles son las metas a futuro: “Las metas a futuro tienen que ver con seguir desarrollándonos como hasta ahora. Construyendo edificios de calidad, adaptándonos a los tiempos y requerimientos que la sociedad plantee”. Pero nos gustaría cerrar esta nota con la descripción exacta de Bahía Urbana con las palabras de su creador: “El ritmo de las inversiones, la calidad de las terminaciones, el servicio de post venta y, por sobre todas las cosas, el compromiso de todas las personas ligadas a Bahía Urbana, son los factores que más han impulsado el crecimiento de la empresa. A casi 30 años del comienzo, entiendo que la principal razón del éxito fue la convicción de que podíamos desarrollar una actividad de manera sostenida en el tiempo. Para ello, es necesario reinvertir permanentemente y, por sobre todas las cosas, prepararnos y capacitar los recursos humanos en forma permanente, de manera que, al cabo de tantos años, se han convertido en el pilar fundamental de nuestra empresa”, destaca el directivo.